domingo, 26 de julio de 2015

Todo sobre… ¿mi madre?

Una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma. 
La Agrado

La película “Todo sobre mi madre” (1999) toca prácticamente todos los temas tabúes que podamos imaginar. Travestismo, prostitución, lesbianismo, transexualismo, SIDA, sexo fuera del matrimonio, embarazos no deseados, muertes inesperadas, relaciones familiares, drogadicción, etc. Al mismo tiempo, es una bellísima manifestación de la belleza infinita de la mujer y la naturaleza humana, misma que –como la proverbial flor de loto que crece en el pantano y florece por encima de él– aún en las condiciones más adversas es capaz de prosperar. Precisamente ahí, donde encontramos más sufrimiento, más contradicción, más dolor; es también donde encontramos nobleza, compasión, lealtad y redención.

En mi opinión, la frase más memorable de la película (además de aquella de “¡tú no eres un ser humano, eres una epidemia!”). Es precisamente la citada arriba. Te pido por favor la vuelvas a leer despacio, para digerirla, …más auténtica cuando más se parece a lo que ha soñado… ¡Guau!

Curiosamente, cuando la escuché, retumbó en mi memoria. Eso ya lo he escuchado antes… ¿dónde? Me recordó el desafío de Nietzsche a través de Zaratustra, “Conviértete en quien eres” o la invitación de Kierkegaard a “ser aquello que uno realmente es”. Fuertes palabras, pero ¿qué significan? ¿Qué es eso de ser –o convertirse– en quién uno es? ¿Acaso no soy quién soy? (y no me parezco a naiden como cantaba Pedro Infante) ¿Puedo ser lo que no soy? Si no soy quien soy en este momento, entonces ¿quién soy? y aún más difícil, si no sé quién soy ¿cómo voy a convertirme en quien realmente soy?

La Agrado habla de parecerse a quien uno ha soñado. ¡Una pista! Tal vez la respuesta está en imaginar todo lo que podemos ser y luego dedicarnos a realizar esa imagen. Tal vez si nos convencemos que esa imagen es quien realmente somos, como dice Jesús, se hará conforme a nuestra fe [1].

Suena bien, pero hay que tener cuidado de no caer en la tentación de simplificaciones excesivas y asumir que creer es suficiente. Efectivamente nuestros pensamientos filtran y determinan la realidad que percibimos (¿alguna vez has comprado un carro sólo para darte cuenta que al parecer todo mundo decidió comprarlo también?). No creemos lo que vemos, sino que vemos lo que creemos. Pero no se trata nada más de imaginarnos que somos altos, guapos y millonarios y ¡Shazam! así será. No, quizá Jesús, Nietzsche, Kierkegaard y la Agrado están refiriéndose a algo diferente.

Sospecho que más bien la invitación va en la misma línea del exhorto en el templo de Apolo: “conócete a ti mismo” o quizá del consejo del Polonio en Hamlet: “por encima de todo, nunca te mientas a ti mismo”. Sólo sí somos honestos con nosotros mismos, descubriremos la verdad sobre quien somos. Sólo así, lo que imaginamos deja de ser fantasía y se acerca a la realidad de quien podemos ser.

¡Pero cuidado! Saber quién no es tan sencillo como parece. Como al pelar una cebolla, hay que descartar capas. Si has pasado tu vida dándole gusto a los demás o haciendo lo que la sociedad dice y las normas mandan, entonces no has tenido tiempo de averiguar quién eres. Es claro que no eres quien otros dicen que debes ser. Tampoco no eres tu profesión (ya eras alguien antes de tenerla), ni tu rol en la familia (padre, madre, hijo), ni tu nacionalidad, ni tu religión. Todo ello puede cambiar sin que cambie tu esencia. Si descartamos todo lo superficial ¿qué queda? ¿Qué tanto más podemos pelar la cebolla?

¿Alguna vez te has preguntado quién eres? ¿Te has detenido a escuchar la respuesta? Con suerte, te lo preguntaste en tu adolescencia… pero como ropa de aquellos tiempos, ¿te sigue quedando la respuesta? Para muchos, nunca hubo tiempo de preguntarse. Había que terminar la primaria, la secundaria, la prepa... Hacer una carrera, conseguir un trabajo, tener hijos… Siempre hay algo por hacer, pero no hay tiempo para ser.

¿Quién eres? ¿Qué tantas capas de la cebolla puedes pelar? ¿Qué tanto te asemejas a quien, en tus más profundos sueños, sabes eres y puedes ser?

Termino con una cita más, esta vez de la escritora George Eliot, “nunca es demasiado tarde para ser quien pudiste haber sido”. 

¿Qué estas esperando?

Pero por otro lado, tal vez estoy totalmente equivocado...
www.purna.org.mx



[1] Mt 9:29, o según algunas traducciones, nos convertiremos conforme a lo que creemos.

domingo, 19 de julio de 2015

50 tonos de sexo

“El propósito fundamental de este contrato es permitirle a la sumisa explorar de forma segura su sensualidad y sus límites. El dominante y la sumisa reconocen y manifiestan que todas las actividades que tengan lugar bajo el amparo de este contrato serán de carácter consensual, confidencial y sujeto a los términos de este contrato y los procedimientos de seguridad detallados en el mismo”

Con esta clausula comienza el contrato entre Christian Gray y Anastasia Steele en el famoso libro y la película “50 sombras de Gray”.


Déjenme dejar algo absolutamente claro Aunque en la película se le resta importancia, en el libro claramente se habla de una relación que puede calificarse de perversión de menores o abuso infantil. Tales conductas son reprochables y constituyen delito. Aquí NO me estoy refiriendo a tales situaciones. Como se enfatiza en el contrato, estamos hablando estrictamente de relaciones consensuales entre adultos capaces. 

Aunque es un tema muy interesante y da para mucho, no pretendo condenar, apoyar o convencer sobre las prácticas sexuales que involucran BDSM
[1]. Cada quien tiene su opinión (misma que puede ir desde ¡guag! hasta ¡guácala!) y si no la tenía antes de leer los libros o ver la película, seguro ya la tiene Más bien me interesa explorar lo que la película significa para cada uno de nosotros.

¡¿QUÉ DICE…?!” –tal vez alguien diga–- “Yo no soy ni una recién graduada ni un multimillonario con problemas de control. ¡Esa película no tiene NADA que ver conmigo!

Tal vez no, pero tal vez sí. Como casi todos los temas relacionados con sexo, las cosas rara vez son blanco y negro[2]

El título mismo del libro nos da una sugerencia sobre esto. La autora claramente elige el apellido “Gray” (en español “gris”) para hacer un juego de palabras, que se pierde en la traducción. Además de “50 sombras de Gray” el título se puede traducir como “50 tonos de gris”. Esta expresión se refiere a algo que no puede verse como absolutamente malo o bueno, es decir, que la relación entre Gray y Steele no está sujeta a las normas sociales o los estereotipos de una relación, por lo tanto, no debe verse en blanco y negro, sino en la escala de grises.

Habiendo dejado esto claro, te pregunto: ¿Cuál es tu posición sobre estos temas? ¿Cuál fue tu reacción a las prácticas realizadas entre los protagonistas? ¿Repulsión? ¿Curiosidad? ¿Excitación?

Se ha dicho que las relaciones sexuales entre parejas comprometidas, especialmente entre casados, están hechas de sobras. Es decir, cada miembro de la pareja deja claro lo que no está dispuesto a hacer y lo que sobra es lo que constituye la activiad sexual de la pareja. Honestamente, ¿qué tanto es este tu caso?

Sólo como ejercicio mental pregúntate, ¿Qué tan atractivo puede ser tener control absoluto sobre otra persona? ¿Qué tan excitante puede ser renunciar radicalmente al control y, dentro de límites previamente acordados, abandonarse totalmente al dominio de otro? Quizá todos tenemos un poco de sadista o masoquista ¿o no?

Nota tus reacciones a estas preguntas, las voces internas que tal vez se apresuran a condenar algo como malo, pecaminoso, inmoral, etc. ¿Podrías tener una conversación al respecto con tu pareja? ¿Sí? ¿No? ¿Por qué?

Esas son las preguntas que nos plantea la película. Recordando el citado contrato, ¿qué tanto estas dispuesto(a) a explorar tu sensualidad y sus límites? ¿Cuándo fue la última vez que experimentaste, en materia sexual, con algo diferente? (y no tiene que ser látigos y vendas, sino algo tan simple como dejar la luz prendida o algo así). ¿Qué opinas?

Pero por otro lado, tal vez estoy totalmente equivocado...






[1] Si no saben lo que es, los invito a “googlearlo” aunque ojo, se pueden llevar una sorpresa. Bástenos decir que son las siglas en ingles para una seria de prácticas que involucran Bondage (ataduras), Discipline/Domination (disciplina/dominación), Submission/Sadism/Slave (sumisión/sadismo/esclavo) y Masochism/Master (masoquismo/amo).
[2] El hecho de que los libros hayan vendido más de 125 millones de copias y se hayan traducido a 52 idiomas me hacen suponer que estos libros y la película le hablan a mucha gente.