jueves, 13 de junio de 2013

Ya en serio, ¿quién eres?

Cuenta una historia que una mujer soñó que había muerto y que estaba por confrontar el juicio que todos vamos a enfrentar al pasar a la otra vida.  Se encontró en un espacio totalmente vacío y obscuro, y una voz, que no era ni masculina ni femenina, y que no podía ver de dónde venía, le preguntó "¿QUIÉN ERES?" a lo que ella respondió su nombre. "No te pregunté cómo te llamas, sino quién eres" a lo que respondió que la madre de tres hijos. "No te pregunté cuántos hijos tienes sino quién eres".  Licenciada en mercadotecnia, respondió esta vez.  "No pregunté tu profesión, sino quién eres", volvió a responder la voz.  Así, cada respuesta que daba la mujer, era refutada con palabras similares.  Finalmente a la mujer le quedó claro que no sabía la respuesta a lo que la voz respondió: "Como aún no sabes quién eres, es claro que te queda trabajo por hacer en la tierra" y sin más, despertó.  La mujer pasó el resto de su vida descubriendo quien era en realidad. 

Ya he escrito antes de Ramana Maharsi y su famosa "fórmula" para alcanzar la liberación.  Simple y llanamente pregúntate "¿quién soy?" una y otra vez, hasta que encuentres una respuesta que no puedas rechazar.  

Parece sencillo, pero les invito a intentarlo seriamente, no por un momento, sino digamos, por una semana.  Les voy a ahorrar algo de trabajo.  Obviamente no soy mi cuerpo, pues mi cuerpo puede cambiar sin que "yo" cambie.  Puedo subir de peso, o cortarme el cabello o incluso perder un brazo o una pierna, sin que ello cambie la esencia de quién soy yo. ¿Hasta aquí estamos de acuerdo?

No soy tampoco mis creencias, pues mañana podría cambiar de religión o afiliación política sin que ello necesariamente modifique quien soy.

¿Mi nacionalidad?  ¿Mi profesión?  ¿Mi familia? Ya vimos en la historia de arriba que todo eso describe lo que haces, lo que tienes, donde naciste, lo que piensas, etc. Pero la pregunta sigue sin respuesta.  ¿Tal vez hombre o mujer?  No, eso describe tu género pero no dice absolutamente sobre ti.  ¿Ser humano? Lo siento pero tampoco, eso define tal vez tu especie, pero no expresa ni una palabra sobre quién eres tú.

Claro que Ramana llegó a una respuesta, y el Buda a otra.  Pero más que repetir sus conclusiones, por que no llegar a las propias.  ¿Por qué no redescubrir (o descubrir por primera vez) realmente quién eres?  ¿Qué podría ser más importante que eso?