domingo, 22 de junio de 2014

Sólo se vive una vez...


Es casi un cliché decir "vive tu vida como si fuera el último de tu vida".  Sin duda es cierto, cada día, al menos potencialmente puede ser el último.  Nada, absolutamente nada nos garantiza que vamos a poder vivir el día completo, o que al irnos a dormir, vamos a despertar al día siguiente.  ¿Suena macabro o incluso morboso?  ¿Por qué? ¿Acaso no es verdad?  Es interesante el miedo que muchos le tenemos a la única certeza en la vida.  Sin embargo no es mi intención hablar de la muerte en sí misma.

Supón, sólo por un momento, que hoy fue el último día de tu vida. Sí, leíste bien, hoy, no mañana.  No tuviste ni una semana de advertencia, vaya ni 24 horas.  Hoy probablemente amaneciste y planeaste tu día. Si fue un día laboral, tal vez planeaste (o incluso renegaste) por lo que te esperaba.  Si fue fin de semana, pensaste lo que ibas a hacer o pospusiste hacer algo que en tu mente "tenías" que hacer.  Pero ya no hay tiempo de dar vuelta atrás. No hay chance de volver a vivir el día. Lo hecho hecho está, lo vivido vivido esta.  No pierdas tu tiempo arrepintiéndote por lo que hiciste o pudiste haber hecho.  No hay ya tiempo de remordimientos ni “si tan sólo...” Se acabó.  Hoy fue el último día.  Total, algún día tenía que ocurrir ¿cierto? ¿Por qué no hoy?

Claro que espero que no sea el caso (te deseo una vida larga, divertida y feliz), pero te invito a reflexionar ¿qué tanto apreciaste el día de hoy?  ¿Pasaste tus momentos enfocándote en lo que no iba bien? “voy tarde” “¿que tiene en la cabeza?” “otra vez la regué” etc., etc. ¿Cuanto de este, tu último día, dedicaste a preocuparte, amargarte, criticar, sufrir, arrepentirte de algo, etc.?  ¿Cuantos momentos, de estas preciosas últimas 24 horas dedicaste a apreciar las cosas buenas, es decir, todo lo que no iba mal? La risa en tus hijos, el sabor del café, un gesto de cortesía de un desconocido, la brisa en un árbol, una flor en una maceta, la música, la comida, que tienes trabajo, que estas viv@, tu salud, tus amig@s, el que puedes caminar, ver, hablar, etc., etc., etc.  Si te detienes a considerarlo, muy probablemente este día, por muy malo que haya sido, aún sumando todo lo que salió mal, hubo y es más, sigue habiendo más cosas que van bien que las que hayan (o estén) yendo mal.  Consideralo por un momento. Independientemente de todo lo que haya salido mal hoy, si realmente haces este ejercicio, sospecho que, aún sumando todas las cosas que no hayas podido hacer, todos esos “te quiero” “perdón” o incluso “adiós” que no hayas dicho, hoy sin duda fue un buen día.  Como supuestamente dicen los Sioux, hoy es un buen día para morir.

Las buenas noticias es que, si bien nadie nos lo puede garantizar, probablemente hoy no sea el último día de tu vida; pero precisamente porque no podemos saberlo, que tal si comenzamos a apreciar los días, horas y minutos que tenemos, la gente y las circunstancias que nos rodean.  Recordemos que efectivamente hoy (o mañana, o pasado…) puede ser el último día de tu vida.  Hokahey!

Pero por otro lado, tal vez estoy totalmente equivocado...


No hay comentarios.:

Publicar un comentario