No hay hechos, sólo interpretaciones
Nietzsche
No es extraño escuchar consejos como "tienes que enfrentar la realidad, aceptar los hechos". Sin duda consejo válido, sin embargo me pregunto, ¿cuál realidad?
Como terapeuta, uno de mis primeros objetivos es entender a la otra persona. Esto va más allá de simplemente entender su punto de vista. Se trata de realmente conocer la forma de pensar, más aún, habitar la realidad en que vive la persona(s) frente a mi. ¿Suena raro? ¿Qué acaso no vivimos todos en la misma realidad? Por supuesto que no.
Mucho escuchamos que nosotros creamos la realidad (el poder de las afirmaciones positivas, la popularidad de visualizar resultados, de manifestar nuestros pensamientos, son ejemplos de esta idea). Algunos un poco más sofisticados nos dicen que somos co-creadores de la realidad (es decir, que tenemos los poderes de manifestación antes dichos, pero que la realidad no depende sólo de nosotros, sino que es creada en conjunto). Hasta cierto punto concuerdo con estas ideas. Sin embargo, hay otro nivel en el que la cada uno crea su propia realidad.
Nos demos cuenta o no, cada uno de nosotros "vive" en un mundo diferente. Un mundo creado por nuestras propias ideas, creencias sobre lo que es y no es la realidad, miedos, etc. El conjunto de esas creencias, principios, etc. conforman nuestra realidad. Campoamor tenía razón: “En este mundo traidor, nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”. Es por eso que cada uno de nosotros puede tener una opinión distinta sobre básicamente cualquier tema. Salvo muy pocos, cada uno de nosotros creemos que nuestra opinión es "la" verdad, por ello en ocasiones nos puede costar mucho trabajo que otra persona pueda encontrar atractivo(a) a alguien que a nosotros no nos lo parece, o que les desagrade cierto algo que nosotros opinamos es formidable o viceversa.
Es por ello que un paso importante en cualquier relación es aceptar respetuosamente que la otra persona vive en una realidad distinta de la mía, tal vez podamos encontrar coincidencias, mismas que nos permiten conectar, pero cada vez que hablamos con otra persona, nos encontramos literalmente ante el encuentro de dos universos, de dos realidades. Tener esto en mente puede hacer de cualquier relación una aventura. En lugar de tratar de hacerte cambiar de opinión y "demostrar" que tu estas mal y yo bien y convertirte en mi clon (algo que pasa mucho en parejas, las llamadas "luchas de poder" son precisamente esto), cada interacción se puede volver una oportunidad semejante a explorar un nuevo territorio o (la comparación no es exagerada) un nuevo universo. ¿No les parece emocionante?
Claro que esto, como casi siempre ocurre, crea más preguntas de las que resuelve. Si cada quien vive en su propio mundo, ¿existe la realidad? ¿Qué es y como la diferenciamos de nuestras opiniones o creencias?
Pero por otro lado, tal vez estoy totalmente equivocado...
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