miércoles, 16 de enero de 2013

Seamos gente decente

Hace unos días volví a ver la película "la hoguera de las vanidades". Sin entrar en detalles de la película, el discurso del juez me pareció muy apropiado para nuestra situación. Parafraseando, ¿podemos hablar de justicia cuando los testigos declaran falsamente? ¿Cuándo a las autoridades les preocupa más el nivel de las encuestas esta que en la aplicación de la ley? ¿Cuando a los medios les importa más dar una noticia escandalosa que reportar la verdad? ¿Cuándo a los miembros de la iglesia les preocupa más "sajar tajada" que defender lo que es correcto? ... ¿¡Es posible hablar de justicia!? Déjenme decirles lo que es la justicia. La justicia es la ley. Y la ley es el mejor (pero rudimentario) intento de los hombres de establecer principios de decencia. ¡Decencia! Y la decencia no es algo que se negocia ni regatea, no es un contrato ni una historia ni un espectáculo. La decencia es aquello que nos enseñó nuestra abuela. ¡Existe en lo más profundo de nuestro ser! ¡Lo llevamos en los huesos! Ahora, vayan a casa y sean gente decente. Sean decentes.
Tristemente suena familiar. Sólo basta escuchar las noticias, la realidad parece sacada de una novela (no me queda claro si una comedia o una tragedia o ambas). Se ha perdido la confianza en la ley. Es un circo y es una tragedia cuando un país pierde la confianza en sus instituciones. ¿Qué nos queda entonces? Cuando la situación es tal, lo único a lo que nos queda apelar es precisamente a la decencia. La decencia de cada uno de nosotros como seres humanos, como padres, hijos, hermanos y hermanas. Comportarnos decentemente, con los demás y en nuestras acciones. Cosas tan sencillas como no tomar lo que no nos pertenece, respetar nuestro lugar en la fila, ser un ejemplo, no pensando en los demás sino en nosotros mismos ¿Estamos siendo el tipo de personas que queremos/podemos ser? ¿Qué pasaría si todos actuaran de la misma manera? ¿Nos gustaría? 

No estamos buscando mártires ni héroes ni caudillos, simplemente gente decente. Todos, si nos detenemos a escuchar un momento llevamos dentro una voz que nos indica si algo es decente o no (que es distinto que “bueno” o “malo”). Decencia amigos, eso es todo lo que necesitamos hacer. ¿En que momento perdimos el respeto por la decencia? 

¿Cómo ocurrió? La palabra misma parece venir de otro tiempo, de un tiempo cuando la honradez, la dignidad y el honor eran importantes y la gente regía su vida por tales principios.

México necesita políticos decentes, reporteros decentes, contadores decentes, padres de familia decentes, jóvenes y adultos decentes, maestros decentes. En fin, nos urge volver a ser gente decente, hoy somos padres y abuelos de nuevas generaciones que necesitan que rescatemos este concepto. No son los militares ni los políticos ni los caudillos quienes van a rescatar a México. Seremos los millones y millones de gente comprometidos con ser decentes.
Vayamos a casa, seamos gente decente.
Si quieren ver el discurso de la película, lo pueden ver aquí:
http://www.youtube.com/watch?v=si55h9-MP_4&feature=related

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