viernes, 1 de febrero de 2013

Muy agradecido.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Violeta Parra

Desde niño me enseñaron lo importante de ser agradecido.  Recuerdo una vez que viajé de intercambio me insistieron hasta que me quedó grabado lo importante de decir "por favor" y "gracias".  De unos años para acá, se ha puesto de moda también expresar gratitud.  La práctica de expresar gratitud (es decir, dar las gracias) por lo que tenemos se ha convertido casi en uno de los pilares de la llamada "nueva era" junto con la idea de visualizaciones y afirmaciones.  ¿Cómo no estar de acuerdo con ello?  Apreciar lo que tenemos y recibimos, es sin duda una práctica saludable que nos ayuda a no caer en las garras del pesimismo o la preocupación excesiva. 

Cuando uno da las gracias empieza por lo obvio, la salud, la comida, el techo, etc.  Luego tal vez pasamos a agradecer nuestra familia, amistades, pareja, trabajo... Si tomamos un poco más de tiempo, nos damos cuenta que hay muchas otras cosas que agradecer los sentidos, la educación, nuestras experiencias... en fin, la lista es enorme!  (A veces cuando algún cliente me habla de las cosas que van mal en su día -o su vida- les invito a que, además de ello, piensen en todas las cosas que NO van mal; no para minimizar su dolor, sino para tener una perspectiva más balanceada de su situación).

Además de agradecer por lo que tenemos y recibimos, otra manera de pensar en que agradecer, es dar las gracias por todas las cosas que no recibimos y que NO queremos recibir.  Dar las gracias por no estar enfermo, dar las gracias por no estar desempleado, dar las gracias por... en fin, seguro captan la idea.

Sin embargo hoy tengo en la mente otro tipo de agradecimiento.  Dar gracias a nuestros ancestros por la vida que nos heredaron. Por su historia, por sus esfuerzos, por su sacrificio, por su entusiasmo, por sus risas, por su llanto, por su entrega, por sus errores, por sus decisiones, etc.  ¿Quienes son nuestros ancestros?  Bueno, claramente nuestros padres (2), sus padres (4, nuestros abuelos), sus padres (8, nuestros bisabuelos), sus padres (16, nuestros tatarabuelos), etc., etc.  ¿Donde terminaríamos de dar gracias?! Sólo es necesario pensar un poquito para darnos cuenta que si hubiese faltado solo un eslabón de esa largísima cadena (que sin mucho problema podemos alargar hasta Adán o alguna llanura africana) hoy no estaríamos aquí.  Literalmente podemos decir que se ha requerido una cadena ininterrumpida acontecimientos (por que incluso podríamos ir más atrás de nuestros antepasados directamente humanos, sin los cuales tampoco existiríamos) desde el llamado Big Bang para llegar hasta ti que hoy lees esto.  ¡Imaginate! Todos y cada uno de los acontecimientos, desde la formación de las galaxias, los peces evolucionando para poblar la tierra, los dinosaurios, la aparición del homo sapiens, el descubrimiento de América, el descubrimiento de la electricidad, que tus padres se conocieran, la invención del Internet, etc., etc., etc., todos esos eventos, todas esas experiencias, todas esas coincidencias (si las queremos llamar así) fueron necesarias para que hoy tu y yo podamos estar comunicándonos el día de hoy.  Millones y millones de años conspiraron para este momento.  Mucho más que agradecer que lo que regularmente consideramos.

Pero por otro lado, tal vez estoy totalmente equivocado...

Gracias por leer esto! 

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